miércoles, 1 de abril de 2026

Las pícaras aventuras de Gil Blas

Es curioso que un autor francés del siglo XVIII como Alain-René Lesage, tenga tanto dominio de las costumbres, tradiciones e idiosincrasia de los españoles del siglo XVII. La historia de Gil Blas de Santillana, el protagonista del libro de Lesage, está ambientada entre los años 1600 a 1675. El Barroco, que es la corriente literaria en la que se enmarca esta obra, en la cual se destaca el realismo, un estilo ostentoso en el uso del lenguaje y sus estructuras; destacando su carácter libérrimo, acumulativo y detallista, para nuestro gusto, en las acciones más que en los objetos. Los contrastes en esta obra se hacen sentir de manera notable: riqueza-pobreza o honradez-deshonor, por ejemplo. Lo que también se puede observar es el concepto del "sentimiento trágico de la vida".

Esta obra que presentamos acá fue escrita y publicada por partes en un período de tiempo de 20 años. Entre 1715 y 1735, Alain-René Lesage va a dar a luz una obra única y de singular belleza. Pero para entender correctamente de qué estamos hablando, es necesario que nos detengamos en el protagonista de esta historia. La trama gira en torno a Gil Blas de Santillana, un mozo español originario de la provincia de Santillana del Mar, Cantabria, comunidad autónoma de España. Está ubicada en la costa norte del país ibérico. En la actualidad se le conoce popularmente como la "costa verde", que mencionamos como dato al margen. El joven Gil Blas (no tendrá más de 18 años cuando inicia sus andanzas) es hijo de gente humilde: el padre, una suerte de escudero; y la madre, una sirvienta común y corriente. La familia de Gil Blas le encarga la educación del niño al canónigo Gil Pérez, quien es tío materno de nuestro protagonista. Entonces, cuando está ya convertido en un joven dispuesto para el servicio o para estudiar en la Universidad de Salamanca, inicia su viaje saliendo de Oviedo, cuando es abordado por unos bandidos que lo "invitan" a quedarse con ellos luego que le robaron lo poco que llevaba en ese momento. La oferta de los ladrones fue “proponer” al joven mozo seguridad y ser parte de ellos como un miembro más de la banda de saqueadores.


En esta parte de la historia, Gil Blas ya es parte de la banda de ladrones, quienes se esconden en cuevas subterráneas que son utilizadas por gentes amigas de lo ajeno. Dichos emplazamientos habían sido hechos en la época de la ocupación musulmana en España, por los moros, como escondites estratégicos. Es en este momento de la historia cuando conoce a doña Mencía de Mosquera, quien había sido secuestrada por la banda en una salida. En la cueva, Gil Blas busca afanoso cómo salir de ella. Luego de algunos esfuerzos y de cierta persistencia, el joven español logra salir de la cueva junto a la mujer secuestrada, quien posteriormente recompensará generosamente al sobrino del canónigo Gil Pérez. Pero no es extraño que en esta etapa de la vida del protagonista la suerte le sea desfavorable, producto de cierta inocencia de Gil Blas, que no logra aún, en esa etapa de su historia, despercudirse y estar más atento a su entorno. A medida que el personaje vaya tomando mayor experiencia y roce social en su vida, aflorará la picardía propia de un personaje de la novela picaresca. Por cierto, dicho género literario tiene su auge en los siglos XVI y XVII, que coincide con el denominado Siglo de Oro de la literatura española, bebiendo también de las tradiciones culturales y sociales del Renacimiento y el Barroco.

El Barroco español, que en lo particular lo podemos asociar al siglo XVII, es una época de grandes contrastes y que la novela de Lesage lo deja ver muy claramente. Por una parte, encontramos la crisis económica y política que, en resumidas cuentas, se traduce en la pérdida de la hegemonía de España en Europa. Por otro lado, culturalmente, España tuvo un momento de esplendor —que la obra de Lesage no deja de mencionar, citando a los grandes literatos de la tierra de los toreros— llamado "Siglo de Oro". Acá destacan la literatura y el arte con nombres tan insignes como Calderón de la Barca y Lope de Vega; siendo el primero más reflexivo en sus obras y el último más vitalizante y rupturista. Ambos destacan en el teatro. Religiosamente hablando, la fe católica fue fundamental, ligada a la Contrarreforma que luchaba contra el protestantismo; dominaba el panorama espiritual, social y político, podríamos decir. En términos políticos, dominaban los denominados "validos", que se podría entender como una suerte de cargo o de posición de poder personal basada en la confianza del rey. Los "validos", en este sentido, gobernaban en nombre del monarca. No necesariamente existía una estructura jerárquica en esa época que regulase, digamos, las relaciones políticas al interior de la corte. La base del poder de ese orden está esencialmente en la nobleza y la influencia religiosa de la Iglesia católica.

De alguna manera, en la novela de Gil Blas de Santillana encontramos los famosos títulos nobiliarios, que van en cierta jerarquía, pero que no necesariamente es una estratificación determinista. Por ejemplo, tenemos el más alto cargo por debajo del rey, que vendría siendo el duque; luego lo siguen los marqueses, los condes, vizcondes y barones. Muchos de los validos acumulaban varios títulos, ya sea por herencia o porque el rey se los regalaba para darle más poder y prestigio. Ejemplo de esto fue el Conde-Duque de Olivares, que centralizó el poder e intentó mayor unión en los reinos, pero no pudo con ciertas rebeliones en Cataluña y Portugal. También esto generó, junto con presiones fiscales y ciertas guerras de la época, una sublevación que terminó proclamando al nuevo rey, Juan IV. En cuanto a los monarcas de ese período del siglo XVII, encontramos a Felipe III, Felipe IV (Juan IV en Portugal) y el matrimonio de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, quienes unieron las coronas de Castilla y Aragón pero en un tiempo pasado; el tránsito del siglo XV al XVI. Como dato podríamos decir que Portugal estuvo unida a España —y quizás algunos no conocen esto (yo lo desconocía)—, lo que sucedió entre los años 1580 y 1640. Por otra parte, la unificación definitiva de los distintos territorios españoles se da producto de leyes de igualdad que llegaron, posteriormente, con los reyes borbones en el siglo XVIII. No olvidemos que siempre en estas cosas están las guerras.

En términos religiosos, en el siglo XVII predominaron por esa época en la Iglesia católica los siguientes papas: Clemente VIII, que tiene un pontificado que va de 1592 a 1605; también encontramos a Paulo V, Gregorio XV, Urbano VIII, Inocencio X, Alejandro VII y Clemente IX. El caso de Urbano VIII es famoso por el juicio a Galileo. También es importante mencionar que la Iglesia católica en España, en ese siglo, ostentó un inmenso poder que se reflejaba en términos materiales y espirituales. Por otro lado, la Inquisición era un tribunal religioso, pero con un poder político bien claro: vigilaba la ortodoxia y censuraba las ideas. También encontramos órdenes religiosas con mucho poder e influencia en la sociedad y en la educación en esa época.

Bueno, la imagen que ustedes ven a continuación es la del libro de la Editorial Sopena, que tiene que ver con las colecciones clásicas, que son las colecciones más queridas por los bibliófilos de habla hispana. En este sentido, esta Editorial Sopena no deja de publicar grandes clásicos. Dentro de esta cumbre de obras de tipo novela picaresca, destacan también el Lazarillo de Tormes, donde también su protagonista es de origen humilde, es decir, un pícaro. El uso del ingenio, la astucia y, a veces, la falta de moral para sobrevivir y ascender en una sociedad corrupta es uno de los sellos también que se puede observar en Gil Blas de Santillana. En resumidas cuentas, esta novela refleja la vida de un joven, Gil Blas, que sale de Santillana para estudiar en la Universidad de Salamanca como ya hemos dicho. En el camino es secuestrado por bandidos, lo que da inicio a una serie de aventuras donde se encuentra siendo un estudiante en un inicio, para pretender inicialmente ser preceptor y luego ser lacayo, médico falso y secretario de aristócratas; incluso confidente de ministros, como lo veremos al final de la novela.

Esta obra logra cierta fama debido a varios aspectos interesantes. Lesage establece una crítica social usando el escenario español para burlarse de las debilidades humanas y la hipocresía de las clases altas de esa época. Esta obra no deja de estar exenta de ciertas polémicas en relación a la autoría de la misma. Durante años existió una teoría que fue impulsada por el padre Isla, quien tradujo la obra al español, y de que el autor le había robado el manuscrito a un autor español anónimo. Esos argumentos apuntan a la idea de que un francés no puede conocer tan bien las costumbres de España y transmitirlas de manera magistral. Algunos dicen que Lesage fue un gran admirador de la cultura española y de ahí que su obra haya tenido tanta profundidad. La edición que yo tengo, de Editorial Sopena, número 46, fue fundamental en algún momento para la difusión de la literatura universal en el siglo XX, especialmente en Argentina y España. Estos libros son económicos pero con traducciones muy cuidadas. De alguna manera, esta obra influyó en grandes de la literatura como Charles Dickens y Mark Twain por su estructura de viaje de aprendizaje. No tengo pruebas fehacientes de que en mi edición de Editorial Sopena la traducción sea, digamos, realmente del padre Isla, pero estoy casi seguro de ello. Esta es la versión más célebre en español y es posible que el traductor se haya tomado algunas licencias estilísticas para españolizar más el lenguaje.

Algo más que una novela de aventuras 

Esta obra podríamos decir que no es solamente una novela de aventuras, sino que es algo mucho más importante: es una especie de manual de supervivencia social envuelto, obviamente, en un humor bastante especial. En este sentido, daremos a continuación una serie de características de la obra. Por ejemplo: el protagonista camaleón. Si comparamos a otros pícaros como el famoso Lazarillo, que siempre es visto por el lector como una víctima, Gil Blas evoluciona. Empieza siendo un joven ingenuo al que le roban en la primera posada, aprende las mañas del mundo y se vuelve, en algún momento de la obra, cínico. Al final de la historia, el protagonista se vuelve un hombre rico y respetado, pero con ciertas cicatrices morales a su haber. Para mí fue importante porque, de alguna manera, el personaje principal evoluciona moralmente y en términos psicológicos, y esto es de gran importancia, creo yo. Para mí, una gran enseñanza que me dejó esta lectura tiene que ver con los valores de la lealtad y el agradecimiento; un ejemplo de ello es don Alfonso de Leyva, que fue un gran amo para Gil Blas y que luego se transforma en un íntimo y entrañable amigo.

Por otra parte, podemos hablar de la técnica literaria utilizada por el autor francés, la que podríamos llamar relatos enmarcados. Por ejemplo, mientras Gil Blas viaja, conoce a otros personajes —capitanes de bandidos, actrices, nobles, etcétera— que detienen la acción principal para contar e introducirnos en las propias biografías de estos otros personajes. Y esto es fascinante porque, de alguna manera, es como encontrarse novelas dentro de una novela. Este libro, en este sentido, se convierte en una suerte de mosaico de historias dentro de la historia; lo que permite al autor explorar diferentes clases sociales y vicios de los personajes sin perder el hilo conductor de la historia central. También la obra de Alain-René Lesage es una profunda sátira y crítica mordaz a las diferentes profesiones u oficios, especialmente la medicina. El autor francés es implacable con los profesionales de su época. Uno de los pasajes más famosos es cuando Gil Blas trabaja para el doctor Sangredo. Es famoso el pasaje en que este doctor cree curar todas las enfermedades con dos cosas: con sangría y agua caliente o tibia. Esto nos demuestra que de alguna forma hay un humor negro; Lesage denuncia la ignorancia y la arrogancia de quienes tienen el poder sobre la vida y la muerte en esa época.

Es meritorio también mencionar una suerte de realismo social o una forma de costumbrismo, si se quiere decir. Aunque el autor era francés, el libro nos da una fotografía detallada de la España del siglo XVII, incluso podríamos decir del XVIII, si es que nos queremos poner osados. Describe las posadas, los caminos peligrosos, la vida de la corte en Madrid y las tertulias literarias donde las peleas no faltaban respecto de las obras que eran alabadas o pifiadas. En este sentido, el autor nos muestra cómo funcionaba la lógica del tráfico de influencias en esa época para conseguir un puesto; para hacer cualquier cosa de importancia no necesitabas talento, sino más bien un buen “padrino”. No deja de ser muy diferente a lo que hoy podemos encontrar en nuestras democracias modernas. Para mí, el estilo irónico y la cierta distancia es la diferencia de la picaresca española original, que de alguna forma suele ser amarga y oscura en cuanto al contenido de sus historias; en cambio, Gil Blas tiene un tono más ligero y elegante, si se quiere decir.

Lo que, en otras palabras, nos está tratando de comunicar el autor francés es que el mundo es un teatro en el cual todos fingen lo que no son; por eso escribe con una cierta sonrisa irónica y se ríe de las desgracias de su héroe, de alguna manera. Si queremos hacer un contraste con la picaresca española, podríamos mencionar ciertas características importantes: por ejemplo, el tono. En la española es pesimista y cruel, y en Gil Blas es irónico y optimista. El final: en la española suele ser que el pícaro fracasa, en cambio en el autor francés su pícaro logra éxito social. Y en cuanto al uso del lenguaje, en la española podemos apreciar que es muy complejo y barroco, en cambio en Gil Blas es fluido y claro, una suerte de estilo neoclásico, si se quiere.

Es curioso que el nombre Santillana suene distinguido en la persona del protagonista de esta historia; sin embargo, ese nombre no era casualidad, funcionaba como una suerte de carta de presentación. Si nos remontamos al origen geográfico, la localidad de Santillana del Mar, en Cantabria, queda al norte de España; esto nos transmite la idea de un linaje humilde en el protagonista. En la tradición de la novela picaresca, como Lázaro de Tormes o Guzmán de Alfarache, el apellido suele indicar el lugar de nacimiento, y nuestro protagonista nace en Santillana del Mar. Al llamarse así, el autor nos plantea que es un “don nadie". Gil Blas no viene de una familia poderosa ni tiene un apellido noble en este sentido, sino que se define por el pueblo de donde salió. Y la obra nos habla del contraste de clases, sin duda. A medida que el protagonista asciende en la escala social y llega a la corte de Madrid para codearse con duques y condes, el nombre Santillana sirve para recordarnos a nosotros, los lectores, y también al propio protagonista, esas raíces humildes que posee. Como había dicho, el nombre Santillana suena muy bien al oído, hay una especie de estética del caballero; irónicamente suena bien. En la España del siglo XVII, Santillana del Mar era una villa asociada a la hidalguía y a ciertas casonas de piedra con escudos. Lesage eligió este nombre porque suena noble, pero no lo es en el fondo; esto es lo más seguro que hizo el autor. Esto nos hace pensar en un juego de apariencias: Gil Blas de Santillana suena como el nombre de un magnífico señor, lo que ayuda al protagonista a, comillas, "colarse" en círculos sociales elevadísimos donde un nombre incluso más vulgar le hubiese cerrado muchas puertas.

En cuanto al marco histórico de la novela, en términos de tiempo, la acción que nos transmite la obra no tiene una fecha exacta de inicio grabada así en piedra; sin embargo, está ambientada principalmente durante los reinados de Felipe III y Felipe IV, lo que nos hace pensar en una cronología entre el año 1600 y 1645. Es curioso que, a medida que la vida de Gil Blas se va desarrollando, deja de ser un pícaro de caminos, una suerte de bandido, y pasa a convertirse en una figura política. Ejemplo de esto es la relación histórica que sostuvo con el duque de Lerma y el Conde-Duque de Olivares. El primero mencionado es un valido de gran importancia, es el hombre más poderoso del trono de Felipe III, quien reinó entre 1598 a 1621. Según la historiografía literaria que practicamos acá, Gil Blas se desempeñaba como su secretario. Por otra parte, tras la caída de Lerma, Gil Blas logra ganarse el favor de este valido, Olivares, bajo el reinado de Felipe IV, quien subió al trono en 1621. Dicho esto, podemos hablar también del tiempo interno de la novela, de las cosas que son la vida del personaje. Por ejemplo:  en un inicio, salió de Santillana aproximadamente con una edad de 17 años a principios del siglo XVII, estamos hablando de 1600 a 1605. En cuanto al desarrollo: sus peripecias por España, por ejemplo, en Valladolid, en Madrid y en Valencia durante varias décadas. Y el final: la historia concluye con nuestro protagonista ya maduro, con ciertas cicatrices y retirado en su castillo de Lirias, viendo pasar los años de la década de 1640.

Estoy seguro de que el autor francés desarrolló su obra bajo la lógica de un anacronismo. En este sentido, es importante percatarse que, aunque la acción ocurre en el siglo XVII, escribió el libro en el siglo XVIII. Esto crea un efecto un tanto especial o curioso: los personajes visten y viven en la España de los Austrias del siglo XVII, pero a veces hablan o tienen ideas que parecen más propias de la Francia de la Ilustración del siglo XVIII. O sea, si pensamos en un dato curioso, podríamos decir que la novela cubre unos 40 a 50 años de la vida del protagonista, lo que de alguna manera funciona o convierte a esta historia en una crónica ficticia, pero muy detallada, de la decadencia del Imperio español durante la primera mitad de los años 1600.

Otro de los aspectos técnicos de los cuales hace mano René Lesage fue la idea de utilizar los arquetipos para construir una comedia humana, donde los personajes, cada uno de ellos, representa un vicio, una virtud o una función social muy puntual de la época. Ejemplo de esto tenemos el arquetipo del pícaro encarnado en el protagonista. A diferencia del héroe pícaro clásico, este pícaro que es Gil Blas, no nace con honor ni grandes metas; su fin es evitar el hambre y ascender socialmente dentro de las circunstancias que se le presenten. Gil Blas es adaptable como un camaleón, observa el mundo con cinismo y aprende que la honestidad rara vez paga las cuentas. Se podría decir que Gil Blas es un pícaro de clase media, un poquito más refinado que otros pícaros de la literatura española. También tenemos el arquetipo del matasanos encarnado en el médico charlatán, representado magistralmente por el doctor Sangredo. Es el arquetipo de aquel profesional que oculta su ignorancia tras un lenguaje sofisticado, técnico, complejo y ciertos métodos absurdos que los hace pasar por lógicos. Este arquetipo puede simbolizar la soberbia intelectual en la obra. La medicina acá no es una ciencia exacta que sirva exclusivamente para curar, sino una suerte de negociado basado en fórmulas bastante rígidas como, por ejemplo, el agua caliente y las sangrías, que suelen matar más a los pacientes que curarlos.

Asimismo, encontramos el arquetipo del valido, que se puede entender como el poder detrás del trono. De aquí figuras como el duque de Lerma y el Conde-Duque de Olivares destacan. Este es el arquetipo político de tipo ambicioso que controla al rey. Están acostumbrados a moverse en la exuberancia, el lujo, la intriga y la corrupción. De alguna forma nos hacen ver a nosotros, los lectores, cómo el poder absoluto muta a las personas volviéndose desconfiadas y aisladas de la realidad del pueblo, cosa que no está muy lejana de nuestros tiempos. A su vez, también encontramos el arquetipo del gracioso o el fiel escudero, y este rol lo cumple el noble Escipión. Y este personaje nos hace recordar mucho al Sancho Panza cervantino, pero con la malicia de la picaresca. Termina esta lista la femme d'esprit o la mujer ingeniosa, representada por doña Aurora de Guzmán. No como las damas pasivas de la época, este personaje muestra el arquetipo de una mujer que toma las riendas de su destino, utiliza disfraces —una suerte de travestismo literario— y plantea estrategias complejas para lograr sus objetivos amorosos. Nos hace pensar que, de alguna forma, representa esa astucia femenina frente a una rigidez social muy estricta. Ahora bien, también podemos hablar de varios otros personajes que representan ciertos arquetipos: por ejemplo, el personaje de Fabricio Núñez, el gran poeta que después se mostrará satisfecho con su suerte, es de alguna forma el arquetipo del parásito; su vicio puede ser la pretensión y la envidia de alguna manera. El capitán Rolando puede ser entendido como el bandido noble y su virtud quizás puede ser la libertad fuera de la ley. A su vez encontramos el arquetipo del clérigo glotón en la figura del canónigo Sedillo y representaría un vicio de hipocresía religiosa y de una suerte de sensualidad. Y cómo olvidar al noble honrado en la figura de don Alfonso de Leyva; su virtud está relacionada a la integridad y la gratitud.

Las frases célebres 

Hay ciertas citas memorables en esta obra que son dignas de destacar sobre la educación y la pérdida de la inocencia. Por ejemplo, en el libro primero de esta edición Sopena, traducida por el padre Isla, vemos cuando Gil Blas sale de Santillana y recibe el consejo de su tío el canónigo: "Mira, Gil Blas, ya no eres niño; vas a entrar en el mundo; tus bienes son tu ingenio y tu persona: aprovéchalos bien". Esto alude a su condición socioeconómica y a sus propios talentos. Otra cita importante acerca de la medicina, y que habla un poco de la sátira del doctor Sangredo, la encontramos en el segundo libro, y aquí podemos ver la lógica letal de este arquetipo. Es una de las críticas sociales más famosas de la literatura universal, si queremos decirlo de alguna forma: "El error de la mayor parte de los hombres no es el hacer, sino el no saber cuándo deben dejar de hacer". Y esto tiene una clara alusión cuando se lee que los pacientes no sanaban con agua y sangrías: era porque obviamente algo había salido mal, el método equivocado, y había que tomar cartas en el asunto, pero... Otra memorable cita la podemos también encontrar en el libro séptimo cuando Gil Blas comienza a ascender en la corte y olvida sus orígenes. Aquí el autor reflexiona acerca de cómo el poder cambia la percepción de uno mismo y te hace olvidar lo importante: "La prosperidad tiene una propiedad muy particular: nos hace creer que somos lo que nos dicen los que nos necesitan".

Por cierto, también es importante hablar de política y de los ministros de Estado. En el octavo libro, mientras el protagonista sirve al duque de Lerma, el oriundo de Santillana descubre la cruda realidad del tráfico de influencias: "En la corte, la verdad es una moneda que no corre; el que la emplea en sus negocios se arruina". Qué terrible que en la política y en los asuntos de Estado la verdad no sea esa moneda que realmente debería correr. Pero también tenemos el lado opuesto: aquellas citas memorables que nos hablan acerca de la felicidad y el retiro en tierras lejanas para pasar días apacibles y reflexionar en torno a nuestras vidas. Esto lo podemos encontrar en el libro vigésimo segundo. Aquí hallamos a un Gil Blas ya maduro y desengañado de la ambición, que logra llegar a la conclusión filosófica de su vida: "He pasado por todos los estados, y he visto que la verdadera felicidad no consiste en el brillo de las grandezas, sino en la paz de la conciencia". ¡Qué tremenda reflexión nos regala acá el autor!. Pero el asunto no queda allí, porque en esta edición de Sopena hay un epitafio, que se encuentra en el inicio del libro; que Gil Blas, como narrador, escribe al encontrar una lápida que sirve como advertencia para el lector y dice así: "Aquí está encerrada el alma del licenciado Pedro Garcias". Esta cita da inicio a una pequeña historia sobre dos caminantes que iban juntos y, al parecer, eran dos estudiantes que se dirigían desde Peñafiel a Salamanca; uno que se ríe de la frase y otro que cava hasta encontrar un tesoro, enseñándonos que en este libro hay que saber mirar debajo de la superficie para entender realmente el simbolismo y el mensaje que nos quiere plantear Alain-René Lesage.

Por último, quisiera plantearme una pregunta que me surge después de haber pensado mucho esta lectura, y tiene que ver con la relación que existe entre el capitalismo y la obra que acá comentamos. Aunque Gil Blas de Santillana fue escrita en el siglo XVIII, pero está ambientada en el siglo XVII, podríamos decir que contiene la semilla o cierto código genético de lo que hoy llamamos capitalismo. Podríamos decir, se manifiesta acá una incipiente economía de mercado. ¿En qué sentido propongo esto? Aunque en la época en que está ambientada esta obra no existía el capitalismo industrial que hoy podemos percibir en este siglo XXI; la obra refleja de manera muy nítida la transición de ese mundo feudal que iba dando paso a otra cosa. Aquello que estaba basado en títulos y en relaciones de sangre y de amistad, a un mundo donde el dinero y la astucia son los nuevos motores sociales. Lo que me llama la atención es que existe una suerte de mercantilización de la persona, del individuo. En esta obra el protagonista se ve a sí mismo casi todo el tiempo como una forma de mercancía, si uno lo piensa con cuidado. De alguna forma, él se vende al mejor postor. Es cosa de pensar la relación con el Arzobispo de Granada, con el médico y con los ministros. O sea, si pensamos en esa lógica capitalista, el individuo como persona ya no tiene un lugar fijo en el mundo por su nacimiento, como era la característica por excelencia de la Edad Media, sino que tiene una suerte de valor de mercado que está basado en sus capacidades de servicio o en ciertas habilidades o conocimientos.

Y fíjense cómo Gil Blas, de alguna manera, es una suerte de emprendedor de su propia persona, de su propia vida. Por ejemplo, si no tiene dinero se transforma, se redirecciona, se rediseña a sí mismo; ejemplo de esto que digo tiene que ver con los cambios de vestuario, el tipo de oficio e incluso el cambio de nombre o su título de nobleza. También es interesante ver cómo esa acumulación de capital permite ascender socialmente a los personajes. Si nos fijamos bien en esta obra, la vida de Gil Blas —es decir, su viaje— en esencia es la historia de un ascenso de clase a través de la acumulación de influencia o de bienes materiales. Por ejemplo, empieza con nada, despojado por bandidos, robado; luego aprende que el capital no es sólo dinero, sino también capital social: contactos, influencia, el networking en la Corte, por decirlo con un lenguaje actual. Y fíjense ustedes cómo termina siendo propietario de tierras: el castillo de Lirias, por ejemplo, la "quinta" que le llamaban también. Este es el dueño capitalista por excelencia: pasar de ser un trabajador sin voz a ser un dueño de capital que garantiza su seguridad futura.

Y como el dinero trae siempre cosas desagradables, también existe en este sentido la corrupción como la forma de "costo de transacción", por decirlo así. El libro muestra que en la corte de Madrid nada es gratis, todo tiene un precio: los puestos públicos, los favores reales y las sentencias judiciales se compran y se venden como mercancía. Entonces, hablamos de relación capitalista aquí lisa y llanamente. Lesage va a mostrar el lado más oscuro del libre mercado donde no hay leyes claras en un sistema despiadado. De alguna manera, si uno lo piensa bien, la corte de Madrid funciona como una suerte de mercado negro donde el más eficaz puede lograr el favor del rey y, en ese sentido, puede utilizar cualquier medio para llegar a su fin. Y de alguna forma —no quisiera utilizar esta expresión pero es así— esto es la fotografía de un capitalismo salvaje donde la información privilegiada es un activo muy valioso.

Interesante es poder notar que también existe la idea de la especialización del trabajo. Es así como el protagonista desarrolla diversos empleos: lacayo, secretario, consejero, médico... O sea, él experimenta una forma bien arcaica de división del trabajo, si uno lo quiere ver así. Y cada personaje que él va conociendo cumple una función específica dentro de la, comillas, "empresa" que es el Estado español. Y la novela también es muy satírica y analiza cómo esa especialización que a veces es muy absurda —ejemplo en el caso de los médicos— es necesaria para el funcionamiento de una sociedad más compleja, aunque a veces esa especialización se transforme en una forma de parodia de sí mismo.

Por lo tanto, ante todo lo que he planteado en estas últimas líneas de escritura, lo podemos sintetizar a través de una analogía: la de un consultor o un empleado corporativo moderno o un lobista. Al igual que un profesional de hoy en día, Gil Blas, entiende que ninguna empresa o señor, en este caso en la novela, es para siempre, por lo tanto, debe saber cómo responder al cambio de suerte. También el oriundo de Cantabria sabe cuándo cambiar de rumbo, cuándo las cosas no están bien; es decir, cuando el mercado (o sea la Corte) cambia de líderes; hay que saber adaptarse. Y por último, nuestro protagonista va a entender que la lealtad es relativa y que su mayor deber es con su propia subsistencia y crecimiento profesional. Esto se me hace muy conocido y lo veo a diario en el mundo de hoy. En consecuencia, y en conclusión, podríamos decir que esta obra es una gran crítica temprana al individualismo que de alguna manera engendra el capitalismo; ese capitalismo que hoy en día está instaurado en el ADN de la sociedad.


miércoles, 18 de febrero de 2026

Indigno de ser humano: El espejo de la alienación

Indigno de ser humano es el título de la novela de Osamu Dazai, escritor japonés del siglo XX que nos convoca en esta oportunidad. A Dazai se le puede tildar de existencialista, una impronta que la novela posee profundamente. Esta obra es una representación fidedigna de dicha filosofía, en la que destacan figuras como Camus o Sartre. Publicada en 1948, en el apogeo de esta corriente, el libro es también una muestra de la alienación social del Japón de posguerra. Su protagonista, Yozo Oba, a pesar de tener una vida materialmente resuelta, es profundamente infeliz. La causa de su desdicha parece insuperable: un miedo paralizante a relacionarse con los otros, incluso con su propia familia.

La novela refleja la transición de un niño inocente y tímido hacia el hombre en que se convierte Yozo en el Japón de principios de siglo. Observamos a un joven de secundaria que, ante un padre autoritario y distante, oculta su vulnerabilidad tras una fachada de payasadas y bromas. Yozo percibe su desconexión con el mundo como un tormento constante, lo que lo conduce a una espiral de autodestrucción marcada por el alcoholismo, las drogas, el desapego familiar y relaciones sentimentales fallidas. Es aquí donde cabe una advertencia: esta es la parte más cruda de la obra. Su absoluta soledad y las malas influencias lo llevan a transitar momentos complejos, incluyendo un intento de suicidio.

¿Es posible que la incapacidad de Yozo para sentirse útil o funcional sea un reflejo de lo que muchos viven hoy? Es probable. El auge de las dependencias en el mundo occidental parece confirmar esta huida de la realidad. Quizás por ello las redes sociales se han convertido en la vitrina de las máscaras que mostramos para ocultar nuestra inadaptación y soledad.

Esta es la novela de la desesperanza y del consuelo pasajero que se trueca en desplazamiento social. Es literatura hecha grito y confesión; una denuncia de que, en el fondo, la sociedad a menudo reprime la autenticidad en favor de intereses mezquinos. Al final, la lectura me deja una certeza amarga: la soledad se corona como el manto que sentencia la vida de Yozo en ese manicomio que, para él, resulta ser el mundo.

sábado, 10 de enero de 2026

Viaje al abismo moral de Conrad

Enfrentarse a esta novela es internarse en una selva enmarañada y difícil de cruzar, literalmente. El corazón de las tinieblas, escrita por Joseph Conrad a modo de novelas por entregas y publicada íntegramente a fines del siglo XIX, fue una muestra del modernismo en un sentido psicológico y lo exótico de sus paisajes. Conrad nace en 1857, en el actual Ucrania, lo que antiguamente era considerado parte del imperio ruso. Perteneció a una familia de la baja nobleza polaca. Su padre se dedicó a la escritura y la traducción y en su breve estadía junto a su hijo, le enseñó inglés cuando éste era muy niño. Lo cual le permite lograr dominar esta lengua desarrollando traducciones de Shakespeare y otros autores clásicos. Entre 1874 y 1894, Conrad llevó a cabo una intensa vida en el mar, lo que le permitió acumular la materia necesaria para llevar a cabo su trabajo literario. Teniendo, el autor de Bajo la línea de sombra, sólo 16 años; viaja a Marsella para iniciar una carrera en la marina mercante francesa; viviendo grandes contratiempos y aventuras en mares tan idílicos como lo es el mar caribe. Luego se trasladó a Inglaterra en 1878 mudándose a ese país para ser parte de la marina mercante británica y desplegar sus habilidades en ese país. Poco tiempo después obtiene un ascenso como capitán de la marina mercante, lo que le permitió viajar por todo el mundo. Su carrera literaria se inicia a fines del siglo XIX, destacando su primera obra llamada La locura Almayer, publicada en 1895. Progresivamente tiene éxito en la literatura por esa época, lo que le permite dejar su vida de marino y dedicarse por completo a la escritura. Su consolidación literaria llegó con la obra que reseñamos acá; El corazón de las tinieblas, publicada en 1899. 


La obra en rigor es breve: no tiene más de ciento sesenta páginas y está estructurada en tres partes. La primera sección se centra en lo que se cuenta en río Támesis, en Inglaterra; y funciona esta parte como una introducción y una reflexión inicial que el narrador anónimo lleva a cabo, por lo cual este narrador se le puede denominar mise en abyme, es decir, un narrador enmarcado que introduce al protagonista que será el narrador principal: Charles Marlow. Este anónimo narrador (presente en el inicio del relato), además de establecer el ambiente de lo que se está narrando, con un tono de tipo contemplativo; en el cual se van describiendo los detalles de la historia que narrará Marlow. Así este narrador anónimo contextualiza el relato ubicando la acción en un marco temporal y espacial, que le permite al lector comprender el contexto de la historia del personaje principal. Es curioso lo que digo respecto de la función de este narrador al inicio de la novela, porque mientras introduce al narrador principal ( que es Marlow); todo lo que dice, lo manifiesta en el Támesis, un río domesticado y civilizado por el ser humano. Este río vendría siendo la contraparte del río Congo; caracterizado por ser salvaje, indómito y peligroso, para nada domesticado y civilizado. El narrador anónimo, le cede la voz a Marlow, para, ya casi al final, retomar brevemente y cerrar el marco al final de esta historia. Charles Marlow, es un testigo ocular y vivencial de lo que cuenta: expediciones colonialistas belgas, que arrasan con los elefantes por el apetito de marfil de Europa. Como agente comercial de una naviera (belga), Marlow, debe iniciar una incursión por el río Congo propio de sus labores mercantes. En ese contexto, llegó a capitanear un destartalado barco mercante en búsqueda del enigmático Kurtz; un agente comercial con un carisma, que subyuga a los aborígenes locales como a extranjeros conocidos de él. Esta es una novela donde las pasiones humanas más viles salen a relucir similares a las flores en primavera. Cuando Marlow escucha conspirar al gerente general con su tío en contra de Kurtz, nos percatamos de la naturaleza vil de algunos seres. El carismático Kurtz se encuentra en las profundidades de la selva; y los conspiradores temen al éxito y la influencia que posee este personaje en el contexto de la selva, los aborígenes y sus dinámicas de vida. 

Esta obra de Joseph Conrad es muy interesante porque dialoga intertextualmente de una manera magistral, si lo podemos decir así. Este diálogo se da entre el Corazón de la tinieblas y las grandes narraciones de occidente. En cuanto al tópico de “el descenso al Inframundo”, la obra muestra las peripecias y peligros que debe sortear Marlow en su viaje por la selva y el implacable río Congo; cómo si fuese Odiseo tratando de volver a Ítaca después de la guerra contra Troya. En esta lógica, es posible pensar que el encuentro con el enigmático Kurtz, es la culminación de este viaje. El infierno moral que nos describe esta novela es la contraparte del infierno geográfico del profundo Congo. La confrontación ética de la humanidad es el destello que se desprende de la obra más conocida de Conrad y podemos ver la semejanza que tiene con la Divina Comedia de Dante; pues el descenso de Dante es similar al de Marlow a ser un viaje que muestra la esencia moral del hombre degradada en su máximo esplendor. El río Estigio es el Congo, y el protagonista, también pasa por una suerte de purgatorio; viendo a su paso a agentes y aborígenes como almas en pena vagando por ese purgatorio selvático. 


Para entender los demás diálogos que establece esta obra con el colonialismo victoriano, es necesario que se tengan claro algunas nociones de ese periodo histórico de la humanidad. Circunscrito al siglo XIX, especialmente a partir de 1831 en adelante; este período se caracterizó por la misión de “civilizar”, por parte del hombre blanco, a aborígenes de latitudes inhóspitas como las que muestra esta obra en el África continental. En consecuencia, establecer la moral cristiana, el darwinismo social; en la cual se legitima la noción que el que domina es el más fuerte o apto; viene siendo la lógica que nos muestra esta obra, pero siempre desde las percepciones del narrador principal, Marlow. ¿Qué encontramos esencialmente en este sentido? Los métodos de control del colonialismo victoriano por excelencia fueron brutales. Estas maneras coercitivas fueron principalmente colonias de explotación, como lo que muestra esta novela, por ejemplo, en el Congo con el marfil de los paquidermos cazados en plena selva. En este sentido, la obra puesta bajo la lupa del Lector Impune, nos muestra la violencia, explotación, devastación y las más hondas oscuridades del alma humana. Este es el contexto histórico, moral y personal que proyecta la obra; que nos lleva al escenario también histórico, que tiene este libro: el colonialismo belga y sus negocios sucios. El mismo Conrad fue capitán de un barco fluvial en el Congo en 1890. En esa experiencia nuestro autor experimenta de primera mano, las brutalidades, atrocidades y la explotación masiva del caucho y del marfil en esa parte del mundo. También en esta novela los personajes que se encuentran, y que son tan importantes como el de Kurtz, estuvieron inspirados en personas reales, según tenemos entendido. El agente comercial, que transforma su búsqueda en una obsesión; es un arquetipo de esos agentes de comercio extranjeros europeos, que son extremadamente codiciosos; ejerciendo un poder ilimitado y brutal por quienes estaban sometidos a ellos. Como dato: Henry Morton Stanley pudo haber sido una inspiración real del personaje de Kurtz, por ejemplo. 

Para mí esta obra no fue tan grata su lectura, ya que constantemente se difuminaba la noción de la realidad de lo que se narraba, a medida que iba avanzando en sus páginas. La atmósfera densa y compleja de las observaciones psicológicas del protagonista, respecto de lo narrado, también aportan a esa sensación de incomprensión y extrañeza respecto de la fragilidad de la moral humana; porque se una y otra forma la novela es una profunda reflexión de la moral, pero para mí oscura y densa como la selva misma. La pregunta viene a colación ¿Toda la cultura y el saber de Europa son signos de una moralidad superior? Solamente el juego de máscaras de las convenciones sociales, mantienen a raya a las personas de ser despiadados y moralmente abyectos. La hipocresía de la sociedad incluso se muestra en un uso del lenguaje eufemístico en el desarrollo del proceso “civilizatorio”, en este caso en África. La oscuridad de la selva del Congo (escenas nocturnas), no es sólo algo literal, sino que refiere a las profundidades del subconsciente del ser humano, atormentado, hipócrita y corrupto. Esa oscuridad es universal y está presente en cada uno de los individuos, a la espera de salir de su encierro mientras se dan las condiciones para dar los zarpazos y demostrar la esencia oscura del hombre. Esto es muy similar a lo que dice Osamu Dazai, en su novela “indigno de ser humano”, con su metáfora de la vaca que espanta al tábano con su cola. ¿Es posible tener las palabras para poder dar cuenta de las experiencias de un personaje que no sabe cómo explicarse la degradación humana? Para responder a esta pregunta; se debe concentrar la mirada en Kurtz. Él simboliza, en consecuencia, en cuanto a su experiencia vital en la historia narrada, esa incapacidad de expresar la degradación humana con el lenguaje “civilizado” de Europa. La incapacidad de Marlow de decirle la verdad a la novia del carismático agente comercial, respecto de la suerte que corrió éste en tierras africanas; es también otra muestra de la lógica simbólica de la novela. En esta obra los africanos son de alguna forma unos entes sin voces y que funcionan como adorno, como parte del cuadro de esta obra teatral llamada el Corazón de las tinieblas. ¿Habrá sido esto una decisión deliberada por parte del autor para mostrar la deshumanización del colonialismo belga en este caso, con los aborígenes africanos que se describen en la obra? Un producto de su época y un grito de la crisis y el drama existencial del hombre blanco. Recomiendo su lectura, porque en el fondo es una obra que es una escala ineludible del viaje por la literatura que cualquier lector que busque un desafío lector mayor, debe leer este libro. Sin embargo, como lectores debemos tomar precauciones e ir con cautela por las páginas de este libro, porque no es tan simple su lectura ya que las reflexiones del subconsciente del narrador y las cosas que narra y viven se funden en un relato que nos desafía y nos saca de nuestras zonas de confort. 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

La sexualización de la infancia

 Hay algo muy preocupante en ciertas actitudes de niñas de 9 a 13 años y adolescentes. Me refiero a una forma de ser, que en estos tiempos se está dando merced del poder de las Redes Sociales, los medios de comunicación, artistas urbanos, etc.; que influyen de manera absolutamente negativa en la infancia (especialmente en las niñas) del último lustro. La hipersexualización que padecen las niñas de hoy es un asunto serio que hay que abordar. Es posible pensar que muchos adultos en la actualidad, justifiquen esta problemática que viven las niñas por estos días, y también los niños, por cierto. Ellos no advierten, por otra parte, el engranaje de consecuencias que esta problemática genera en la sociedad. Ellos, aquellos adultos inconscientes, podrían decir que “es un signo de madurez que las niñas se preocupen de su apariencia y que quieran bailar los estilos musicales que están ‘pegando’”; bien podrían manifestar también, que; “es propio de la edad, es algo común cuando uno tiene esa edad”. Sin embargo, estos no creo que tengan razón, así tan simplemente como algunos manifiestan. Uno que ya tiene cierta edad, y que está próximo a cumplir bastantes años en este mundo, y que es padre de una niña; veo con cierto espanto y horror, cómo este fenómeno de la hipersexualidad en las niñas y niños de hoy, cada vez va creciendo en los más pequeños a vista y paciencia de padres y madres cada vez más complacientes, en este sentido, con el desarrollo de sus hijos. 


Este es un tema complejo y muy debatible, estoy consciente de aquello, pero se debe reflexionar acerca de qué es lo que se entiende por hipersexualización de la infancia por estos tiempos. El desarrollo sexual de los cuerpos de púberes, niños, y niñas y adolescentes en general, no tiene que ver con la hipersexualización de la sociedad –que es un fenómeno cultural y social– como tendencia del último tiempo; sino más bien con la desvalorización de la infancia en un sentido más perverso si se quiere. Hoy (especialmente las niñas) el valor de la infancia se ha trastocado y se ha reducido a una apariencia y conducta sexual de la infancia, impulsada por la cultura y el relato imperante en la sociedad actual. Hoy se excluye o se deja de lado la inocencia de la infancia para transformarla en algo que no es: “adultos hipersexualizados”. Las Redes Sociales, en su dinámica degradada de la infancia, hacen que las niñas piensen que la apariencia es sólo lo que cuenta en la vida. En este sentido, la apariencia física es el dios a adorar por las niñas, niños y adolescentes. Es decir, el ser “sexy” en una niña, por ejemplo, es una marca de prestigio que la hace ver deseable entre sus pares, y por consiguiente, y que es peor aún, entre muchos adultos que observan este fenómeno social con ojos pervertidos o enfermos. Muchos adultos actualmente imponen una sexualidad atrofiada en las niñas, y acá me quiero centrar en ellas. El mercado de la moda, con sus tendencias siempre mercantiles, ha impuesto en las niñas, prendas de vestir que perfectamente las pueden utilizar mujeres adultas solteras, con deseos de encontrar pareja, y que en ese sentido, esa vestimenta apunta al objetivo de atraer a los varones, con aquellos atuendos femeninos que muestran más de lo que tapan en las damas. Y eso está bien para ellas y ellos, pero no para niñas que apenas alcanzan a llegar a la menarquia y ya están insinuando su potencial reproductor sin que sea el momento en sus vidas para ello. Lo que se observa es una tendencia a mostrar a las niñas como adultas sexualmente “atractivas”. 

Los medios de comunicación, las redes y la publicidad, otorgan gran énfasis a este fenómeno del atractivo sexual en las niñas. Como ya hemos dicho especialmente en sus vestimentas, maquillajes, videos o reels de esta índole, donde los bailes y morisquetas altamente erotizadas son la ley; reducen la dignidad de la infancia a nuestro juicio. En otras palabras, esta es una tendencia a presentar a la infancia como una “adultez” mal disfrazada y pérfida. Al mercado le interesa vender y bajo esta lógica, no tiene escrúpulos al fomentar estas conductas, tendencias o fenómenos perniciosos para la infancia y adolescencia. Por su parte, las Redes Sociales, validan esta exposición a través de la lógica de la apariencia “sexy” que es el “todo” para ciertos niños y niñas de hoy. La cultura popular, que tácitamente es una aliada del mercado, también aporta su cuota en este tema induciendo estas conductas en la infancia, cada vez a edades más tempranas. 

La salud mental y la autoestima de muchos niños y niñas se ve amenazada bajo esta dinámica descrita anteriormente, pues las personas, especialmente las mujeres aprenden desde muy niñas a verse y valorarse a sí mismas desde una perspectiva externa, centradas en su valor sexual o de atracción; y esto es también responsabilidad de los padres. Éstos, a su vez, son complacientes y muchas veces no tienen la madurez para reflexionar más allá y darse cuenta de las consecuencias y riesgos de este tema en sus hijos e hijas. Por su parte, esta dinámica inconsciente que manifestamos en este artículo, provocaría problemas de salud mental serios en las niñas, niños y adolescentes. Mantener una figura “atractiva” es un imperativo de esta tendencia en la sociedad, generando trastornos alimenticios en las niñas, por ejemplo; por ese afán de mantener la figura, porque te lo dicta la tendencia, y por otro lado, está la presión que ejercen los pares entre sí; apuntando a que –especialmente las niñas– por no querer perder esa figura “sexy”, caigan en trastornos alimenticios, depresiones y baja autoestima a consecuencia de ese desencaje. En relación a lo dicho anteriormente, es factible pensar que se difuminan las barreras entre la madurez y la madurez sexual; y esto es peligroso, pues los adolescentes especialmente corren el riesgo de embarazos no deseados y de transmisiones de ETS. Es el deber de nosotros, poner en alerta a la sociedad respecto de este problema. Se espera que lo que se dice acá tenga eco y recepción en muchas personas y que se entienda bien. 

Sabemos que es difícil hablar de estos temas en la mesa familiar, pero es necesario, porque en el fondo se corre el riesgo de caer en la cosificación de la infancia en aras de un materialismo descarnado, ambicioso e inconsciente. Este tema trae muchas consecuencias negativas en los niños, niñas y adolescentes, ya que esta situación puede desembocar en problemas serios: como ver a las personas como objetos sexuales y derivar esto en formas más violentas de lo sexual, que debería ser un tesoro hermoso para las personas. Hay que pensar que muchas mujeres que han sido criadas bajo esta lógica, pueden verse perjudicadas al no ser contratadas en sus distintos oficios o trabajos, porque no encajan en el “perfil” “sexy” de una empresa. Es esto una consecuencia directa de esta problemática, pues las mujeres menos “atractivas” se podrían considerar menos competentes que sus pares “atractivas”; por el sólo hecho de no encajar en el “perfil”, para conseguir puestos de liderazgo. 

En síntesis, mientras que, por un lado, hay una sexualización de la infancia que no es natural; la sexualidad adulta está perdiendo el rumbo de lo que es sano y real (natural en este sentido) en el ser humano. Al desplegar una sexualidad responsable, que no sea una construcción social y cultural que reduzca a la persona y su valor a un mero objeto, en el plano físico y sexual, podría ser esto un freno a esta situación. Este sería el camino a nuestro juicio, en consecuencia, para el desarrollo y bienestar de una sociedad que crezca de manera sana, tanto física y mentalmente, y así ver a la infancia convirtiéndose en personas adultas que no sean vistas como cosas sexualizadas; que las impongan el mercado, la mala cultura o tendencia de moda; una forma de ser que va en contra de lo que es sensato y decente en el ser humano. 

     


miércoles, 19 de noviembre de 2025

La advertencia ⚠️ de Robert Hugh Benson en "Señor del Mundo"

 Sentí la curiosidad de leer una novela que me la recomendó el podcast llamado “La última página”, desarrollado por Sebastián Porrini y Diego Ortega. Ellos comentaron a un autor que escribió acerca del Apocalipsis: Robert Hugh Benson, escritor inglés, quien publicó en 1907 la novela denominada “Señor del Mundo”. Esta obra literaria está ambientada en un mundo futuro en el cual el ser humano ha perdido todo el sentido de trascendencia que le otorga la fe; es decir, la fe cristiana, específicamente el Catolicismo. La trama de esta obra es en cierto modo muy sencilla, ya que nos relata el camino de ascenso de Julián Felsenburgh, el Anticristo, al poder absoluto, a la unificación de todas las naciones en una sola. Por otro lado, la obra nos cuenta también el camino de oposición, que la iglesia Católica lleva a cabo, con la figura atormentada y reflexiva del padre Percy Franklin. La caída de la Iglesia, la persecución de los cristianos y el posterior refugio de los últimos sacerdotes en Jerusalén; es el marco narrativo para esta obra que sorprende por su capacidad anticipatoria de ciertos temas, que pasaremos a deslindar a continuación.


Esta novela se puede catalogar como distópica, porque a través de su lectura nos damos cuenta que el ser humano que se dibuja allí; es de un alejamiento de lo trascendente en un sentido absoluto, y eso, no es una sociedad ideal en un sentido religioso-místico como utópicamente se puede pensar. Ese apartarse de lo sagrado o trascendente, se desprende de una deriva que el autor advierte en la actual sociedad moderna. Esta sociedad de Benson es indeseable y catastrófica para los creyentes; es de alguna forma la advertencia que nos hace el autor más de cien años atrás, acerca de un futuro posible, donde el gobierno se muestra totalitario o tiránico; que en este caso, coarta la libertad de culto. Este es un ambiente opresivo, amenazante e incluso mortal para los católicos, ya que se les persigue por su fe, y se les mata y denigra. En este sentido, la obra tiene ciertas bases reales e históricas cuando el reinado de Isabel I, reina de Inglaterra, persigue a los católicos en la época de su reinado.

Esta es la novela en que el poder político triunfa por sobre la religión. Es una obra visionaria, que nos aproxima a las consecuencias en la sociedad humana, del relativismo y la negación de Dios tanto en el plano personal como colectivo. En otras palabras, es una novela que trabaja temas como el secularismo y el materialismo, que ha sabido eliminar la resistencia religiosa en la novela. Un ejemplo de esto, es la legalización absoluta de la eutanasia. Bajo esta lógica, aquellas creencias en lo sobrenatural y en el respeto de la vida desde la concepción hasta la muerte natural; son vistas por lo partidarios del Anticristo como un obstáculo, ejemplo de ello es la vida después de la muerte y todo lo que eso conlleva en términos como los de una creencia cristiana. 

La obra deslinda ciertas críticas sociales que aluden a la fusión del capitalismo y el socialismo como mecanismo político y social de control. Además, la novela alerta acerca de los peligros de una sociedad globalizada y sin valores espirituales. El libro de Benson nos habla directamente de la pérdida de la humanidad en el hombre, del extravío de su libre albedrío o de la individualidad de cada ser humano en la vida. 

La escatología del libro es de una visión religiosa y teológica, que nos manifiesta aquello “de las últimas cosas” y del fin de los tiempos, y de la vida de ultratumba. Pero la visión de esta novela no es una escatología individual, sino general o cósmica. Ésta es la novela del destino final de la humanidad en su totalidad; nos habla de la segunda venida del Mesías y del Juicio Final de Dios, de la resurrección de los muertos; y por lo tanto, de la creación de un nuevo cielo o tierra. A su vez, se puede leer la figura de Julián Felsenburgh como el representante del abuso tecnocrático y la quintaesencia de la perfección humana (el Espíritu del Mundo en la novela), donde él es el político pacificador de un conflicto armado entre Oriente y Occidente de larga data, mostrando así, su poder a escala mundial en este sentido. Este personaje en síntesis es el representante del hombre sin Dios por excelencia, de aquel hombre que es la suma de todas las perfecciones y, por ende, este hombre nuevo, no necesita de lo espiritual para sentir que la vida tiene sentido, cuando lo trascendente en una lógica teológico no es la prioridad para el ser humano que se dibuja acá en Benson.

La lectura de esta obra lietaria, ha sido recomendada por los papas Francisco y Benedicto XVI, como una obra fundamental para comprender las consecuencias del alejamiento de nuestras vidas de la figura de Dios. La obra nos hace reflexionar acerca del poder como una herramienta de manipulación y nos dice, por cierto, que en el ser humano; y ese aumento del poder puede ser bueno, pero que, a su vez, el hombre moderno no está preparado para utilizar dicho poder con acierto, nos advierte Francisco en sus reflexiones acerca de esta obra. Esto, nos dijo el pontífice en su momento, porque la novela se puede hacer carne; cuando no existe una norma reguladora de la libertad que guíe la vida del ser humano. En la encíclica, “Laudato si” de 2015, el papa jesuita nos dice: “Se vuelve indispensable crear un sistema normativo que incluya límites infranqueables y asegure la protección de los ecosistemas, antes que las nuevas formas de poder derivadas del paradigma tecnoeconómico terminen arrasando no sólo con la política sino también con la libertad y la justicia”. El llamado que hace la obra de Robert Hugh Benson y que resonaron en la mente del papá, va más allá y circunscribe al medio ambiente como aquel paraíso que Dios nos dió y que está amenazado, incluso, por fuerzas malignas. El llamado de la obra es para todos, y en especial a todos los creyentes en Cristo y en Dios; que esta novela es una advertencia de aquellos síntomas que se están perfilando hoy; y que son la cristalización del triunfo del relativismo y de la negación de Dios en la vida del hombre, que lo hacen caer en el pecado y en el olvido de lo divino. El autor cumplió con el mensaje, hace exactamente 126 años atrás, cuando este escritor, filósofo, pensador y sacerdote católico converso, nos dijera a través de esta obra, que los tiempos se acortan y que no queda mucho para que su ficción se vuelva una realidad inevitable.         

         


lunes, 20 de octubre de 2025

Método de Control Mental: ¿psudociencia o ciencia?


Si usted quiere conocer el Método de Control Mental del norteamericano José Silva, puede recurrir a este libro. Puede ser considerado autoayuda, libro de psicología y de desarrollo personal, que tienen como fin ayudar al lector a utilizar mejor su mente y sacar provecho de ella. Enseña a activar ciertas zonas de nuestro cerebro, por ejemplo; especialmente el estado mental Alpha, que las muchas veces es desestimado, o inactivo, o subutilizado por la mayoría de las personas. 

Visualización y meditación dinámica, son algunas de las técnicas que más destacan como partes centrales del Método de Control Mental. Estas técnicas ayudan a acceder a los puntos más alejados de la mente y el subconsciente, para programar nuevas conductas o, por ejemplo, para mejorar la memoria o el rendimiento cognitivo. 

Pero la cosa no queda acá. El libro propone una serie de ejercicios sencillos, en el ámbito mental, para lograr mejoras en varias aspectos mentales. Estás aplicaciones prácticas, elevan áreas como: memoria e intuición, resolución de problemas cotidianos, desarrollar una actitud positiva y el rendimiento intelectual. 

Explotar la creatividad, por ejemplo, lo apreciamos cuando comprendemos el estado Alpha (una frecuencia mental más lenta que otras, cómo la Beta), el cual es más óptimo para la programación mental. También encontramos en esta obra, la descripción de las técnicas de manera detallada, por ejemplo "el Punto de Concentración" o "laboratorios mentales". Estas técnicas ayudan a simular problemas venideros antes de que ocurran en la realidad. Esto es como una forma de visualizar el futuro, por decirlo de alguna forma. La Reprogramación del Subconsciente es otra de las ideas fundamentales del libro. Acá se explica de manera muy clara cómo el estado Alpha, nos puede ayudar a cambiar creencias limitantes y patrones de conducta nocivos para nuestras vidas. 

José Silva

Para concluir, decir que José Silva no es un gran académico, intelectual y teórico, sino más bien es un gran investigador, que se formó desde el sacrificio y las carencias. Siendo ya muy pequeño tuvo que formar su carácter y esperar el momento adecuado que le ayudó a adentrarse en el mundo de la psicología. Su gran obra, la que reseño aquí, surge en los años setenta del siglo pasado; no estando exento de críticas, que tildan al autor como un promotor de una psudociencia. Para mí es un libro de autoyuda con cierta base conceptual; pero que roza en la espiritualidad e incluso la religión. De todas formas los invito a leerlo. Lo pueden encontrar en internet en PDF o en librerías, tanto virtuales y físicas. 

martes, 7 de octubre de 2025

Alma petrificada


La tozudez de los escritores no se condice con ningún comité de premiación burgués, estético, esoterico.

Los indígenas sirven los platos a las autoridades y la literatura está por fuera de ellos y no lo saben, creen lo contrario. 

Pero no es esa la literatura de la Academia Sueca, ya en los diccionarios la de la RAE; las buenas palabras son groserías que todos repetimos.

Pero ¿de qué temen? ¿temen al espíritu del manicomio? ¿temen a la sinceridad que es la sangre que no tienen? Aplaudimos al mono de circo, sin saber que lo estafan. 

Finge, fingen y fingen.

Y no somos más que el perro que los entretiene.

Y somos lo que no somos.

Y lo que quieren que seamos, eso somos.

Orden establecido no seremos; eso está claro, aún no lo sepas.

Lugar apartado, somos.

Con mala reputación estamos, pero ellos van con amarillismos. 

Nos excluyen, ellos los populistas, con un alto concepto de sí mismos, enarbolando por el aire rancio de la urbe, imágenes edulcoradas de la realidad. 

Comparten solamente los cargos.

Habitan los cargos. 

Se los entregan, acá como en Chile y como en todas partes a ellos mismos. 

Y en todas partes el alma se nutre de nada.

El alma se queda inmóvil como petrificada por la locura y el paso de la fiebre en el hombre.


lunes, 15 de septiembre de 2025

El reino de Alejo Carpentier

Los años de Carpentier 

La curiosidad me llevó a hurgar en la figura de Alejo Carpentier (1904-1980) y en su literatura. El primer libro que encontré de él fue “El reino de este mundo”, ya se imaginan lo que viene. Escritor cubano que fue una figura obligatoria para entender la literatura latinoamericana. Fue una figura representativa del boom latinoamericano, nacido en 1904 en Suiza, pero criado en la Habana, Cuba, desde muy pequeño. Demuestra grandes dotes literarios y ya en los años 20, se involucró en el periodismo y en movimientos políticos de vanguardia donde tuvo una activa participación. A fines de los años veinte es obligado al exilio en París. Fue un gran teórico de lo que él llamó “Lo real maravilloso Americano”, que se puede entender como una mezcla de lo mítico, cultural, histórico y el paisaje natural, que conforman una esencia especial y propia del carácter apasionado y pintoresco de esta tierra americana. Carpentier fue una figura que trascendió su labor de gran poeta y dominador de la lengua castellana, sino que también incursionó en una carrera política, ejerciendo diferentes cargos diplomáticos para el gobierno cubano, una vez de regreso del exilio.


El resultado de las experiencias de vida del autor y su profunda capacidad de observación, junto con su espíritu crítico, desembocaron en la creación de la novela, “El reino de este mundo”, que es una obra que apareció en 1949. Se puede entender como una ficción histórica, en donde lo real maravilloso juega un papel muy importante en el desarrollo de las acciones y los acontecimientos vividos por los personajes más icónicos de la novela. Está ambientada en la revolución haitiana de los siglos XVIII y XIX. Las temáticas más importantes que aborda la obra, se relacionan con la esclavitud, la libertad y la corrupción del poder. Es importante destacar que la novela toma como marco narrativo, la ambientación histórica que abarca un periodo temporal de 70 años en la vida de Ti Noel, el protagonista de esta historia quien es negro y esclavo. La obra abarca la época colonial de la isla de Saint-Domingue (Haití), hasta la independencia de este país en 1804 y continúa con el reinado de Henry Christopher (1811 - 1820) y los gobiernos mulato-republocanos. La inspiración que motivó al autor para crear esta obra es tomada de un viaje que hizo Carpentier, en 1943 a Haití. Ahí visita la fortaleza de Ferriere y donde también presencia rituales vudus, que es en el fondo; el pozo de donde bebe el autor para armar un relato maravilloso que plasma la idea de “lo real maravilloso Americano”, comunicando una profunda crítica implícita al poder y la deslealtad de reza, entra otras más. 






Las partes de la historia 

La estructura de la obra consiste en cuatro partes, que se cristalizan en las figuras claves de las rebeliones haitianas. La trama se centra en el periplo de Ti Noel, que vive las etapas de la revolución del Haití de la época. Dicho de otro modo, se puede mencionar la revolución de Mackandal (1750), líder espiritual vudú, que organiza envenenamientos masivos a los colonos; es alguien importante a destacar, porque es otra expresión de las escaramuzas revolucionarias que se llevaron a cabo en esta historia. Posee, el líder espiritual y revolucionario, un trágico final, y por ahí, ¡atento lector!; respecto de cómo se presenta en la obra este “real maravilloso” en el final de la vida de este personaje. De la misma forma, podemos hablar del levantamiento de Bouckman en 1791; donde presenciamos a un sacerdote jamaiquino que participa en la revuelta violenta, en la cual, Ti Noel, participa para posteriormente huir a Cuba, junto con su amo Lenormand de Mezy. Este levantamiento de Bouckman no tiene frutos positivos y fracasa. Presenciamos, también, el regreso a Haití de Ti Noel con una edad ya avanzada, y cómo la tiranía de Henri Cristophe, el cual se autoproclama rey, y esclaviza a su propio pueblo; obligando a su gente a construir el palacio de Sans- Souci y la fortaleza de la Ferriere. A esto le sigue el gobierno mulato que derrocó a Cristophe y, que deja entrever el desenlace de la obra, donde surgen nuevos líderes republicanos que imponen en el fondo otro sistema represivo consecutivo; pero con otras máscaras. Ya a estas alturas, Ti Noel, desencantado de la lucha y la huída permanente que ha sido buena parte de su vida, ya en el otoño o en el invierno de su existencia, intenta transformarse en animales; desapareciendo en una tormenta y maldiciendo, como último acto de lucha, la opresión de los gobernantes corruptos. 

Símbolos y personajes reales

También es interesante el trabajo que desarrolla el autor al incorporar ciertos personajes históricos y símbolos importantes en esta obra. Es el caso de Paulina Bonaparte, que podría representar la decadencia europea de la época. Por cierto, ella es un personaje que utiliza rituales vudú para salvar de la muerte a su esposo que se encuentra moribundo; el general Leclerc, que fue enviado por Napoleón a reprimir las revueltas en Haití. Por otro lado, encontramos a Solimán. Este esclavo, enamorado de Paulina Bonaparte, simboliza, a nuestro juicio, la complicidad servicial de los negros que reniegan de su raza, demostrando un desarraigo cultural evidente, en este caso. Demás está decir que, por otro lado, uno puede inferir de la lectura de esta novela, la diferencia entre “lo real maravilloso” y “el realismo mágico”; asociado a García Márquez, que introduce elementos fantásticos en un mundo cotidiano de manera natural; “lo maravilloso”, de Carpentier, surge de la propia realidad de América Latina, donde la historia, los mitos y las creencias como el vudú se entrelazan de forma tan intrínseca que lo extraordinario se vuelve parte de lo cotidiano. 

Palabras finales 

De alguna manera, ya tratando de cerrar (porque aun mucho se puede decir) el análisis y comentario de la novela, habrá que poner atención a los ciclos de opresión y liberación que plantea la obra. Esto significa situar el relato en su marco histórico -cultural correspondiente. Atender a la idea de revolución es entender que esto es un eje central en la novela, lo que articula, a fin de cuentas, el derrotero de los personajes y sus destinos. El derrocamiento de gobiernos es como el cambio de piezas en un juego de mesa, pero nunca se cambia radicalmente las estructuras del orden social. Derrocamiento de regímenes que traen nuevos regentes, que repiten los mismos patrones operativos hasta el infinito, es la observación que muta en una de las grandes críticas que plantea el autor en la obra. Entonces, podríamos decir que, “el reino de este mundo”, nos plantea la idea de que la lucha contra el poder corrupto es perpetuo; que no se acaba nunca, porque toma distintas formas o distintas máscaras. Por otro lado, la religión es presentada como una resistencia, en este caso en el vudú, que unifica a los esclavos y legitima las rebeliones que ellos levantan. De ahí que Bouckman diga: "rompan la imagen del dios de los blancos”, porque ellos nunca toleraron la intromisión blanca en sus costumbres y alejados a la fuerza de la natal África. La gran lección la recibe Cristophe cuando es derrocado, porque él, en el fondo, traiciona los ideales de la revolución o los ideales del revolucionario, y eso era una olla de presión qué en algún momento iba a estallar. Este personaje es el símbolo de la corrupción del poder y trata de imitar a una opulencia europea pero no le resulta. Y por supuesto, destacan bajo toda esta pléyade de ideas y temas, que trabaja la obra de Carpentier; la identidad cultural africana. Es aquí donde los esclavos, a pesar de sus vidas complejas y sacrificadas, preservan sus tradiciones en cuanto; relatos orales, rituales religiosos, etcétera. Bajo este contexto, el legado que expresamos al inicio de este texto; es cómo el autor se transformó en una influencia tan grande, que logró ejercer en el boom latinoamericano, una voz que se tenía en cuenta. La distinción entre el “realismo mágico” y el “real maravilloso”, estableciéndose al primero, como un recurso estético y al segundo; visto como una categoría cultural, que plasma el autor es un sello indiscutible que el ojo más experto puede identificar. El autor, de soslayo, hace una crítica al colonialismo europeo, a las élites criollas, que repiten patrones esclavistas y plantea que la esencia latinoamericana de esos elementos maravillosos son una sazón necesaria para la denuncia poética y la resistencia cultural de un pueblo que aún hoy quiere alcanzar una verdadera independencia. 


Las pícaras aventuras de Gil Blas

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