Enfrentarse a esta novela es internarse en una selva enmarañada y difícil de cruzar, literalmente. El corazón de las tinieblas, escrita por Joseph Conrad a modo de novelas por entregas y publicada íntegramente a fines del siglo XIX, fue una muestra del modernismo en un sentido psicológico y lo exótico de sus paisajes. Conrad nace 1857, en el actual Ucrania, lo que antiguamente era considerado parte del imperio ruso. Perteneció a una familia de la baja nobleza polaca. Su padre se dedicó a la escritura y la traducción y en su breve estadía junto a su hijo, le enseñó inglés cuando éste era muy niño. Lo cual le permite lograr dominar esta lengua desarrollando traducciones de Shakespeare y otros autores clásicos. Entre 1874 y 1894, Conrad llevó a cabo una intensa vida en el mar, lo que le permitió acumular la materia necesaria para llevar a cabo su trabajo literario. Teniendo, el autor de Bajo la línea de sombra, sólo 16 años; viaja a Marsella para iniciar una carrera en la marina mercante francesa; viviendo grandes contratiempos y aventuras en mares tan idílicos como lo es el mar caribe. Luego se trasladó a Inglaterra en 1878 mudándose a ese país para ser parte de la marina mercante británica y desplegar sus habilidades en ese país. Poco tiempo después obtiene un ascenso como capitán de la marina mercante, lo que le permitió viajar por todo el mundo. Su carrera literaria se inicia a fines del siglo XIX, destacando su primera obra llamada La locura Almayer, publicada en 1895. Progresivamente tiene éxito en la literatura por esa época, lo que le permite dejar su vida de marino y dedicarse por completo a la escritura. Su consolidación literaria llegó con la obra que reseñamos acá; El corazón de las tinieblas, publicada en 1899.
La obra en rigor es breve: no tiene más de ciento sesenta páginas y está estructurada en tres partes. La primera sección se centra en lo que se cuenta en río Támesis, en Inglaterra; y funciona esta parte como una introducción y una reflexión inicial que el narrador anónimo lleva a cabo, por lo cual este narrador se le puede denominar mise en abyme, es decir, un narrador enmarcado que introduce al protagonista que será el narrador principal: Charles Marlow. Este anónimo narrador (presente en el inicio del relato), además de establecer el ambiente de lo que se está narrando, con un tono de tipo contemplativo; en el cual se van describiendo los detalles de la historia que narrará Marlow. Así este narrador anónimo contextualiza el relato ubicando la acción en un marco temporal y espacial, que le permite al lector comprender el contexto de la historia del personaje principal. Es curioso lo que digo respecto de la función de este narrador al inicio de la novela, porque mientras introduce al narrador principal ( que es Marlow); todo lo que dice, lo manifiesta en el Támesis, un río domesticado y civilizado por el ser humano. Este río vendría siendo la contraparte del río Congo; caracterizado por ser salvaje, indómito y peligroso, para nada domesticado y civilizado. El narrador anónimo, le cede la voz a Marlow, para, ya casi al final, retomar brevemente y cerrar el marco al final de esta historia. Charles Marlow, es un testigo ocular y vivencial de lo que cuenta: expediciones colonialistas belgas, que arrasan con los elefantes por el apetito de marfil de Europa. Como agente comercial de una naviera (belga), Marlow, debe iniciar una incursión por el río Congo propio de sus labores mercantes. En ese contexto, llegó a capitanear un destartalado barco mercante en búsqueda del enigmático Kurtz; un agente comercial con un carisma, que subyuga a los aborígenes locales como a extranjeros conocidos de él. Esta es una novela donde las pasiones humanas más viles salen a relucir similares a las flores en primavera. Cuando Marlow escucha conspirar al gerente general con su tío en contra de Kurtz, nos percatamos de la naturaleza vil de algunos seres. El carismático Kurtz se encuentra en las profundidades de la selva; y los conspiradores temen al éxito y la influencia que posee este personaje en el contexto de la selva, los aborígenes y sus dinámicas de vida.
Esta obra de Joseph Conrad es muy interesante porque dialoga intertextualmente de una manera magistral, si lo podemos decir así. Este diálogo se da entre el Corazón de la tinieblas y las grandes narraciones de occidente. En cuanto al tópico de “el descenso al Inframundo”, la obra muestra las peripecias y peligros que debe sortear Marlow en su viaje por la selva y el implacable río Congo; cómo si fuese Odiseo tratando de volver a Ítaca después de la guerra contra Troya. En esta lógica, es posible pensar que el encuentro con el enigmático Kurtz, es la culminación de este viaje. El infierno moral que nos describe esta novela es la contraparte del infierno geográfico del profundo Congo. La confrontación ética de la humanidad es el destello que se desprende de la obra más conocida de Conrad y podemos ver la semejanza que tiene con la Divina Comedia de Dante; pues el descenso de Dante es similar al de Marlow a ser un viaje que muestra la esencia moral del hombre degradada en su máximo esplendor. El río Estigio es el Congo, y el protagonista, también pasa por una suerte de purgatorio; viendo a su paso a agentes y aborígenes como almas en pena vagando por ese purgatorio selvático.
Para entender los demás diálogos que establece esta obra con el colonialismo victoriano, es necesario que se tengan claro algunas nociones de ese periodo histórico de la humanidad. Circunscrito al siglo XIX, especialmente a partir de 1831 en adelante; este período se caracterizó por la misión de “civilizar”, por parte del hombre blanco, a aborígenes de latitudes inhóspitas como las que muestra esta obra en el África continental. En consecuencia, establecer la moral cristiana, el darwinismo social; en la cual se legitima la noción que el que domina es el más fuerte o apto; viene siendo la lógica que nos muestra esta obra, pero siempre desde las percepciones del narrador principal, Marlow. ¿Qué encontramos esencialmente en este sentido? Los métodos de control del colonialismo victoriano por excelencia fueron brutales. Estas maneras coercitivas fueron principalmente colonias de explotación, como lo que muestra esta novela, por ejemplo, en el Congo con el marfil de los paquidermos cazados en plena selva. En este sentido, la obra puesta bajo la lupa del Lector Impune, nos muestra la violencia, explotación, devastación y las más hondas oscuridades del alma humana. Este es el contexto histórico, moral y personal que proyecta la obra; que nos lleva al escenario también histórico, que tiene este libro: el colonialismo belga y sus negocios sucios. El mismo Conrad fue capitán de un barco fluvial en el Congo en 1890. En esa experiencia nuestro autor experimenta de primera mano, las brutalidades, atrocidades y la explotación masiva del caucho y del marfil en esa parte del mundo. También en esta novela los personajes que se encuentran, y que son tan importantes como el de Kurtz, estuvieron inspirados en personas reales, según tenemos entendido. El agente comercial, que transforma su búsqueda en una obsesión; es un arquetipo de esos agentes de comercio extranjeros europeos, que son extremadamente codiciosos; ejerciendo un poder ilimitado y brutal por quienes estaban sometidos a ellos. Como dato: Henry Morton Stanley pudo haber sido una inspiración real del personaje de Kurtz, por ejemplo.
Para mí esta obra no fue tan grata su lectura, ya que constantemente se difuminaba la noción de la realidad de lo que se narraba, a medida que iba avanzando en sus páginas. La atmósfera densa y compleja de las observaciones psicológicas del protagonista, respecto de lo narrado, también aportan a esa sensación de incomprensión y extrañeza respecto de la fragilidad de la moral humana; porque se una y otra forma la novela es una profunda reflexión de la moral, pero para mí oscura y densa como la selva misma. La pregunta viene a colación ¿Toda la cultura y el saber de Europa son signos de una moralidad superior? Solamente el juego de máscaras de las convenciones sociales, mantienen a raya a las personas de ser despiadados y moralmente abyectos. La hipocresía de la sociedad incluso se muestra en un uso del lenguaje eufemístico en el desarrollo del proceso “civilizatorio”, en este caso en África. La oscuridad de la selva del Congo (escenas nocturnas), no es sólo algo literal, sino que refiere a las profundidades del subconsciente del ser humano, atormentado, hipócrita y corrupto. Esa oscuridad es universal y está presente en cada uno de los individuos, a la espera de salir de su encierro mientras se dan las condiciones para dar los zarpazos y demostrar la esencia oscura del hombre. Esto es muy similar a lo que dice Osamu Dazai, en su novela “indigno de ser humano”, con su metáfora de la vaca que espanta al tábano con su cola. ¿Es posible tener las palabras para poder dar cuenta de las experiencias de un personaje que no sabe cómo explicarse la degradación humana? Para responder a esta pregunta; se debe concentrar la mirada en Kurtz. Él simboliza, en consecuencia, en cuanto a su experiencia vital en la historia narrada, esa incapacidad de expresar la degradación humana con el lenguaje “civilizado” de Europa. La incapacidad de Marlow de decirle la verdad a la novia del carismático agente comercial, respecto de la suerte que corrió éste en tierras africanas; es también otra muestra de la lógica simbólica de la novela. En esta obra los africanos son de alguna forma unos entes sin voces y que funcionan como adorno, como parte del cuadro de esta obra teatral llamada el Corazón de las tinieblas. ¿Habrá sido esto una decisión deliberada por parte del autor para mostrar la deshumanización del colonialismo belga en este caso, con los aborígenes africanos que se describen en la obra? Un producto de su época y un grito de la crisis y el drama existencial del hombre blanco. Recomiendo su lectura, porque en el fondo es una obra que es una escala ineludible del viaje por la literatura que cualquier lector que busque un desafío lector mayor, debe leer este libro. Sin embargo, como lectores debemos tomar precauciones e ir con cautela por las páginas de este libro, porque no es tan simple su lectura ya que las reflexiones del subconsciente del narrador y las cosas que narra y viven se funden en un relato que nos desafía y nos saca de nuestras zonas de confort.


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