martes, 7 de octubre de 2025

Alma petrificada


La tozudez de los escritores no se condice con ningún comité de premiación burgués, estético, esoterico.

Los indígenas sirven los platos a las autoridades y la literatura está por fuera de ellos y no lo saben, creen lo contrario. 

Pero no es esa la literatura de la Academia Sueca, ya en los diccionarios la de la RAE; las buenas palabras son groserías que todos repetimos.

Pero ¿de qué temen? ¿temen al espíritu del manicomio? ¿temen a la sinceridad que es la sangre que no tienen? Aplaudimos al mono de circo, sin saber que lo estafan. 

Finge, fingen y fingen.

Y no somos más que el perro que los entretiene.

Y somos lo que no somos.

Y lo que quieren que seamos, eso somos.

Orden establecido no seremos; eso está claro, aún no lo sepas.

Lugar apartado, somos.

Con mala reputación estamos, pero ellos van con amarillismos. 

Nos excluyen, ellos los populistas, con un alto concepto de sí mismos, enarbolando por el aire rancio de la urbe, imágenes edulcoradas de la realidad. 

Comparten solamente los cargos.

Habitan los cargos. 

Se los entregan, acá como en Chile y como en todas partes a ellos mismos. 

Y en todas partes el alma se nutre de nada.

El alma se queda inmóvil como petrificada por la locura y el paso de la fiebre en el hombre.


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